viernes, 7 de octubre de 2016

VUELVE LA FALLA DE SAN ANDRÉS

En realidad nunca se fue; siempre ha estado ahí, amenazante, pero durante un tiempo ha estado algo olvidada. Ahora, sin embargo, ha vuelto a ser el foco de atención internacional.
La falla de San Andrés volvió a la actualidad internacional cuando la semana pasada saltaron las alarmas en todo el Estado de California (EEUU) y especialmente en Los Ángeles, debido a que los sismógrafos detectaron hasta 200 terremotos con un mismo epicentro: el lago Salton Sea, situado al sur de California, cerca de México. Los expertos alertaron de que este “enjambre” de sismos de pequeña y mediana magnitud podían ser el preludio de algo mucho peor; el gran terremoto de más de 7 grados que llevan pronosticando desde hace años que tiene que producirse. Hasta ahora los terremotos catastróficos han venido produciéndose, en California, cada 20 años aproximadamente y el último fue hace 22. Si a esto le sumamos la preocupación causada por los 200 sismos concentrados en una semana en el mismo lugar, podemos hacernos una idea del pánico que se ha generado en la región. Incluso el Gobierno del Estado llegó a emitir una alerta, de posible gran terremoto inminente, dirigida a todos los ciudadanos e instituciones. Recientemente parece que las aguas van volviendo a su cauce y la alerta para todo el Estado ha cesado, pero la preocupación sigue latente en los californianos en general y los angelinos en particular.
California ya da por hecho que el terremoto catastrófico ocurrirá en un plazo corto y el Estado se está preparando para ello. En este sentido, la última novedad ha sido la implantación de un innovador sistema de alerta temprana de terremotos, que posibilitará la detección de las primeras ondas del terremoto unos valiosos segundos antes de que llegue a sentirse y producir estragos. Se pretende que sirva para salvar muchas vidas.
Mientras tanto la enorme falla de San Andrés (casi 3.000 km) sigue dormida y nadie sabe, con exactitud, cuando despertará, pero lo que sí es una certeza es que despertará y cuando lo haga los californianos tendrán que estar preparados si quieren minimizar los daños. La cuenta atrás ya ha empezado.