Según viene publicando el diario El Mundo, la célula yihadista que fue desarticulada hace menos de un mes en Madrid puede que no fuera más que el montaje de un confidente de la policía. Es lo que se deduce claramente de las informaciones que ha publicado hasta el momento el rotativo madrileño.
Al parecer, y siempre según lo contado por El Mundo, un confidente fue ofreciendo, sin éxito, sus servicios a distintos cuerpos de policía e inteligencia del Estado, hasta que uno de ellos le dio credibilidad. Primero se dirigió, este pasado verano, al Centro Nacional de Inteligencia, que llegó a la conclusión, en octubre, de que la información ofrecida por el confidente - una supuesta red yihadista en Madrid - no era relevante para la lucha antiterrorista. El CNI puso sobre aviso a la Comisaría General de Información, desde donde, supuestamente, también se alertó a la Brigada de Información de Madrid, aunque los responsables de ésta lo niegan.
La Brigada de Información de Madrid si dio credibilidad al confidente, hasta el punto de que lo protegió en todo momento, llegando incluso a ocultar al juez instructor la existencia de este individuo hasta el último momento. Se da la circunstancia de que este confidente pudo inducir al delito a sus presuntos compañeros de célula, algo que está prohibido por la legislación española y puede llegar a poner en peligro todo el proceso judicial. Pero el confidente no actuaba por su cuenta; como decimos, tenía el apoyo total de la Brigada de Información de Madrid, que llegó a implicar en el operativo a dos agentes encubiertos, uno de los cuales se hizo pasar por traficante de armas y vendió un cargador y un kalashnikov falso a la célula. La cita con el agente que se hacía pasar por traficante de armas fue concertada y preparada por el confidente, así como también realizó y manipuló los vídeos en los que aparecían los presuntos yihadistas. La Brigada de Información de Madrid declara extraoficialmente a El Mundo que verdaderamente se trata de una operación importante contra el terrorismo yihadista y también sostiene que existe un kalashnikov real, sin explicar en qué se basa ni donde se encuentra el arma.
Pero las andanzas del confidente no acabaron aquí y también se dirigió a la Guardia Civil, que en un principio, dada la información alarmante (radicales yihadista listos para atentar) que transmitía el confidente, decidió iniciar unas pesquisas que les llevaron a encontrar piezas de un AK-47, que resultó ser el kalashnikov simulado que vendió el agentente encubierto de la policía a los presuntos yihadistas. Al cabo de 5 días la Guardia Civil ya se dio cuenta de que este confidente era de muy baja credibilidad y envió un informe al juez avisando de lo poco que aportaba este sujeto a las investigaciones e indicando que la supuesta célula hasta la que les llevó nunca tuvo capacidad para atentar.
Todo lo relatado está siendo investigado, actualmente, por el juez instructor de la Audiencia Nacional y por los Fiscales correspondientes. Lo más grave, aparte de que la supuesta red yihadista quizás no sea tan peligrosa o ni siquiera lo sea, es que la actuación del confIdente, junto a la del agente que hizo de traficante de armas, pudo suponer una inducción al delito, lo cual, como ya apuntamos, está terminantemente prohibido por la legislación española. En las informaciones publicadas por El Mundo también se indica que el confidente pudo estar percibiendo, durante un tiempo, cantidades de dinero provenientes de los fondos reservados, como recompensa a sus más que dudosos servicios prestados. El asunto de que la Brigada provincial de Información ocultara al juez, hasta el último momento, la existencia del confidente también está por aclarar.
Las publicaciones de El Mundo en las que nos hemos basado para este artículo:



