La investigación sobre la desaparición de Diana está más avanzada de lo que se transmite en algunos medios. En España, por desgracia, hemos tenido desapariciones que apenas han dejado rastro alguno; este no es el caso. La Guardia Civil contó, desde el principio, con pistas e indicios de los que poder tirar del hilo. El problema es, quizás, por exceso; hay pistas que se cruzan, haciendo más complicado seguir el rastro correcto.
La hipótesis de una fuga, inicialmente voluntaria que pudo complicarse, parece plausible.
El equipo que investiga el caso tiene tres sospechosos preferentes; uno de ellos se encuentra en paradero desconocido y podría ser detenido si fuera localizado.
Como decíamos al principio, no estamos hablando de un “niño pintor” ni otras desapariciones irresolubles. Diana dejó pistas, dejó rastro y sólo es cuestión de tiempo que la Guardia Civil logre resolver el caso.
