Las quejas de los ganaderos son cada vez más frecuentes, sobre todo en Madrid, donde el lobo ha vuelto alterando unos hábitos de pastoreo que estaban, desde hace muchos años, acostumbrados a la ausencia - que algunos creían sin retorno posible - de este mamífero.
En realidad el lobo nunca, ni siquiera en los peores tiempos (años 70) desapareció del todo. En España siempre quedaron ejemplares en zonas del norte de Castilla y Galicia. Lo sorprendente ha sido la recuperación de un animal del que nunca ha estado completamente prohibida la caza; parecía condenado a sobrevivir al norte del río Duero, pero ha ido realizando una reconquista, lenta pero segura, de territorios cada vez más al sur. Así hemos llegado a la situación, por ejemplo, de la Comunidad de Madrid, donde se reconoce ya, con datos oficiales en la mano, la existencia actual de tres manadas; lo que supone, aproximadamente, unos 25 individuos. En el conjunto de España, según el último censo oficial del Ministerio de Medio Ambiente, hay 297 manadas, lo que se traduce, sin ningún género de duda, en más de 2.000 ejemplares y lo más probable es que la cifra real esté cerca de los 3.000 ya que, especialmente al norte del Duero, hay una cantidad significativa de lobos solitarios.
La excepción a esta expansión territorial y crecimiento de la presencia del lobo la pone Andalucía, donde quedan apenas una o dos manadas aisladas en áreas de Sierra Morena, y esto según las estimaciones más optimistas porque algunos expertos dan a la especie prácticamente por extinguida en Andalucía.
En las zonas donde el lobo ha vuelto, después de varias décadas sin su presencia, los nervios empiezan a extenderse entre pastores y ganaderos que piden a las administraciones que no se demoren las indemnizaciones por los ataques y que cumplan sus compromisos, como la creación de una red de refugios y un plan para que los ganaderos puedan contar con perros mastines bien adiestrados.
El lobo es un carnívoro, por lo general no carroñero, aunque como casi todos los depredadores, suele buscar las presas más fáciles que, habitualmente, se encuentran en las cabezas de ganado. De ahí que algunos expertos sean escépticos ante el crecimiento del lobo en zonas de abundante explotación ganadera y aconsejen más orientar su expansión hacia territorios con menor presencia humana y de ganado. Al fin y al cabo cuando han chocado frontalmente los intereses del lobo y los ganaderos casi siempre han salido perdiendo los primeros.
No obstante, una vez contado todo esto con los datos oficiales en la mano, en este blog dejamos abiertas algunas preguntas sobre algunos asuntos que no terminan de cuadrarnos:
Por ejemplo, se habla de la mayor presencia del lobo en décadas pero, al mismo tiempo, también se asegura que estamos ante un crecimiento, cada vez mayor y descontrolado, de ungulados como el jabalí que, en teoría, deberían ser presa habitual de las manadas de lobos ¿Es el desmesurado crecimiento de la cantidad de jabalíes compatible con la expansión del lobo?
Terminamos dejando este interrogante en el aire para que nuestros lectores saquen sus propias conclusiones.
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