Los acontecimientos se han sucedido con mucha rapidez en las últimas fechas: se descubrieron modificaciones en el perfil de Facebook de Diana, pocos días después se encontró su móvil, que había sido roto y arrojado por otra persona, ayer se conoció que la tarjeta está intacta y hoy varios medios informan de que la Guardia ha reducido los sospechosos a solamente dos varones con antecedentes de delitos violentos y perfiles delincuenciales que encajan en la investigación.
La buena noticia es que la pesquisa avanza, lenta pero segura, pero la mala es que ni el perfil de los dos sospechosos, ni los indicios y pruebas encontrados hasta ahora, como el intento de destrucción del móvil de Diana a manos de otra persona, apuntan a un desenlace feliz sino todo lo contrario.
Cuanto más avanza la investigación más probable se hace la hipótesis de que Diana, de forma voluntaria o involuntaria - esto aún no está claro - se subió en un vehículo y posteriormente a este hecho el desenlace no fue, para nada, voluntario, si no más bien un acto criminal con la trágica consecuencia que todos podemos intuir.

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