La explosión se produjo ayer, jueves 16 de marzo, y causó heridos, afortunadamente ninguno de gravedad. Se trató de una erupción freática; es decir, el magma entró en contacto con nieve que había depositada sobre el cráter, produciendo la gran explosión que cogió absolutamente desprevenidas a las personas que se encontraban en las inmediaciones.
El monte Etna se encuentra en Sicilia (Italia) y es el volcán más grande de Europa. Está activo y comenzó un nuevo proceso eruptivo hace un mes, que aumentó significativamente a finales de febrero, con fuertes explosiones y gran cantidad de lava y ceniza. En los días anteriores a la explosión de ayer se produjo una ligera ralentización del ciclo eruptivo, que quizás fue lo que condujo a los osados turistas, periodistas y científicos a acercarse más de lo debido. Aunque el 15 de marzo ya se vio que incrementaba de nuevo su actividad con otro episodio eruptivo, a pesar de lo cual ayer se encontraba toda esa gente jugándose la vida en las cercanías de la boca eruptiva.
La prudencia siempre es una buena pauta de comportamiento a seguir y más ante un majestuoso gigante de la naturaleza como el Etna.




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