sábado, 10 de marzo de 2018

EL AÑO QUE EL ANTICICLÓN DE LAS AZORES DESAPARECIÓ

Este no es un blog de meteorología ni pretende serlo, pero si lo es de sucesos y, para nosotros, cualquier hecho que se salga de lo habitual es un suceso digno de ser contado.
Es un hecho que el anticiclón de las Azores no está, ni se le espera. Ya ha ocurrido otros años en el pasado pero, en esta ocasión, la situación está siendo especialmente prolongada e intensa.
Ya nos lo anunciaron en febrero y se ha confirmado en marzo; una serie de cambios atmosféricos están causando dos fenómenos que, sin ser absolutamente extraordinarios, si se consideran poco frecuentes:
Las masas de aire frío estratosférico, situadas casi permanentemente en el polo norte de la tierra, se están desplazando hacia el sur porque su espacio está siendo ocupado por masas de aire más cálidas. Esto lleva a las borrascas del artículo a desplazar su área de influencia más hacia el sur.
Por otra parte, las altas presiones, situadas a la altura de las Azores, que habitualmente frenaban las borrascas atlánticas que intentaban ir a Europa, ya no están y han sido sustituidas por todo lo contrario: bajas presiones que se desplazan sin ningún problemas hacia España, gracias al pasillo atmosférico que les ha dejado la ausencia del anticiclón de las islas Azores.
El resultado de todo esto es que tenemos más borrascas y más frío en el conjunto de Europa, incluso norte de África y en España tenemos, sobre todo, la particularidad de que no paran de entrarnos borrascas, una detrás de otra, por el oeste y el suroeste, y así va a seguir la situación hasta que vuelvan las altas presiones a las Azores.
Gracias a estos frentes estamos teniendo más lluvias que están minimizando la sequía, aunque el problema más grave de escasez de agua que siempre hemos tenido, continúa localizado en la misma región: Murcia. También Almería y Alicante ¿Por qué? La respuesta es que, aunque entren borrascas potentes por el Atlántico, éstas afectan, sobre todo, al oeste y centro peninsular, pero se frenan o llegan mucho más débiles a la fachada oriental, por lo que las precipitaciones son escasas y el problema, en la cuenca del Segura, persiste preocupantemente. Dado que el invento de las desaladoras no termina de consolidarse, la única solución para poder seguir regando la huerta murciana continúa pasando, irremediablemente, por la realización de constantes trasvases Tajo-Segura. El problema es que el Tajo cada vez está para menos alegrías y trasvasar toda esa agua es un lujo que ya no se puede permitir; la cuenca del Tajo está, cada día que pasa, más mermada y su deterioro avanza a pasos agigantados. Mientras el agua se dirige a regar la huerta murciana hay pueblos, cuyo abastecimiento natural vendría de los embalses de los que se trasvasa el agua, que no tienen ni siquiera para beber ni para el abastecimiento humano en general.
Por tanto, los frentes vienen bien, pero si llegaran activos a la fachada oriental de la península, sería mucho mejor.
De momento, los meteorólogos predicen que la situación actual ha venido para quedarse, y no esperan que vaya a cambiar a corto e incluso medio plazo. Es decir, el anticiclón de las Azores seguirá desaparecido.
¿Efectos del cambio climático? Es posible, pero no seguro, ya que en el pasado también se han dado situaciones parecidas. Los científicos continuación estudiando el fenómeno, para dar respuestas más seguras y certeras.




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